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Ha llegado el momento de hacer las maletas y viajar junto a nuestra familia a celebrar la Navidad. Me marcho a la Ciudad de la Luz, Almería, a re-cargarme de energía para comenzar un nuevo año repleto de ilusiones e interesantes proyectos, entre ellos mi nueva página web (ups! esto era un secreto hehehe). Os dejo preparado un post con mis imágenes favoritas del año 2013, pero estos días me tomo mi merecido BREAK… ser mamá y bloguera os aseguro que no es tarea fácil ;))

Time to pack again, ready to visit our families to celebrate Chrismas together…I´m going to the city of the sun, Almeria, I look forward to the holidays and recharge loss energy for  good start of the year which will be full of illusions and challenges, and also new projects, my new web site between them (uuups!!! that suppose to be a secret hehehehe!!!) I leave you later a post with my favourite pics of the year 2013 but I’m going to have a well deserved break, I guarantee you that become a mum and a blogger won’t ever be an easy task.

Hay un relato de Jorge Bucay que me ronda la cabeza desde hace unos días, será por la imperiosa necesidad de vacaciones!!!

There is a tale from Jorge Bucay that haunts me for a long time now….it may be because my imperious need for holidays

 
El hachero esforzado
(Recuentos para Demián. Jorge Bucay)
 
Había una vez un talador de árboles que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que el hachero se decidió a hacer un buen trabajo.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.
El hombre entusiasmado salió al bosque a talar.
En un solo día cortó dieciocho árboles.
—Te felicito –dijo el capataz— sigue así. Animado por las palabras del capataz, el hachero se decidió a mejorar su propio desempeño al día siguiente; así que esa noche se acostó bien temprano.
A la mañana siguiente se levantó antes que nadie y se fue al bosque.
A pesar de todo el empeño, ese día no consiguió cortar más que quince árboles.
—Me debo haber cansado –pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.
Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad.
Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de voltear su segundo árbol.
Inquieto por el pensamiento del capataz, el hachero se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer.
El capataz le preguntó:
—¿Cuándo afilaste tu hacha la última vez?
—¿Afilar? No tuve tiempo de afilar, estuve muy ocupado cortando árboles.
 

Descansar, cambiar de temas, hacer otras cosas, es muchas veces una manera de afilar nuestras herramientas.

Have some rest, do different things, it´s very frequently the only way to sharpen our tools

 
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Kisses,
May Barea